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Mis hermanos y hermanas en Cristo, el Domingo pasado la Iglesia nos dio el Santo Evangelio del hijo prodigo; el hijo menor que toma todas sus posesiones, deja al padre atras y se march hacia la emocion de la gran ciudad. Y la historia del hijo mayor que se queda atras sirviendo al padre, pero todo este tiempo viendolo como esclavitud en vez de libertad.
Es una tremenda senal de los tiempos presentes, me parece, que hay un gran aburrimiento a finales del siglo veinte. Parece que mientras mas complicadas se vuelven nuestras vidas y mientras que mas hay en nuestras vidas cuanto mas nos aburrimos. Parece que mientras mayor es el ruido, mas dificil es para nosotros encontrar algo de interes.
C.S. Louis mucho tiempo atras dijo que el lenguaje del cielo es silencio y adoracion, y el lenguaje del infierno es ruido. Un ruido infernal y eterno en el cual nada es importante y donde no tenemos pensamientos pues todo es ruido. Nos encontramos viviendo en un tiempo, mis hermanos y hermanas, donde a mucha, mucha gente la religion les aburre. El mundo es tan ruidoso que ellos encuentran la religion, con su silencio y adoracion, ser aburrida. Estas personas se aburren con las cosas sagradas de Dios. Mucha gente en verdad se aburren de Dios mismo. Ahora que el sermon puede que lo aburra a uno, pero no aburrirse de Dios mismo.
Hay tanta gente en este mundo que esta muy envuelta con las cosas de
este mundo pero con Dios no. El mundo nos fascina, pero Dios no. Las preocupaciones
de este mundo ocupan a mucha gente el noventa y nueve por ciento del tiempo,
y cuando finalmente regresan a Dios y a las cosas de Dios, estas parecen
bastante desinteresantes.
Muchos, como el hijo menor, prefieren mas mirar hacia las cosas de
este mundo por emocion y aventura en vez mirar hacia Dios y las cosas de
nuestra sagrada fe.
Muchos de nosotros prefeririamos correr hacia la ciudad en vez de,
como el hijo mayor, quedarse con el padre, quien aunque se queda, resiente
todo este tiempo pasado en servicio del padre.
Ahora, la lectura de San Pablo es muy diferente, y San Pablo es muy diferente. El dice: "Yo he venido a considerar todo como perdida a la luz de mi Senor Jesucristo." No suena como que el esta aburrido con nuestro Senor Jesus; pero el continua: "Por El he dejado todo, he avaluado todo como insignificante para que Cristo sea mi riqueza, y para yo poder estar en El." San Pablo esta absolutamente poseido por Dios, en el mejor sentido de la palabra, el esta inflamado por Dios. Hay un amor ardiente dentro de el por las cosas de Dios y las cosas de la religion, y el dice: Quiero deshacerme de cualquier otra cosas que me distraiga.
Por que la diferencia entre San Pablo y el mundo moderno? Cual es la
diferencia que deja a tanta jente aburrida pero a San Pablo tan apasionado?
Bueno, hay una pista en la lectura; la lectura continua y dice: "No pienso
en lo que queda atras pero apuro el paso hacia lo que esta adelante. Toda
mi atencion esta en la meta mientras corro hacia la presea hacia la que
Dios me llama, vida en el cielo en Jesucristo."
Muchas veces le prestamos mucha atencion al pasado; San Pablo dice:
Yo dejo el pasado detras. Y cual era el pasado que San Pablo dejo atras?
Cual era su pasado? Bueno, si miramos hacia la ventana aprenderemos algo
de ella. San Pablo esta siendo tirado de su caballo, esta siendo cegado
por la luz que es Cristo, y el esta con sus companeros en el camino hacia
Damasco. Y que iba a hacer el en Damasco? Que iba el a hacer cuando llegase
alla? El iba a matar Cristianos. Nosotros no sabemos cuantos cientos de
familias San Pablo destruyo, no sabemos cuantos cientos de personas San
Pablo ejecuto porque amaban a Nuestro Senor Jesucristo, y el los veia como
una amenaza al orden en Israel.
No sabemos cuantos asesinatos San Pablo tenia en sus manos. Y ahi esta
el, en su caballo, listo para matar de nuevo. Nuestro Senor lo tira del
caballo, el ve la luz que es Cristo, y el se da completamente, su corazon,
alma, cuerpo, mente, voluntad y fortaleza a Aquel que se le manifiesta
y que lo puede salvar; y en en este darse a si mismo sus pecados son perdonados.
Este es el pasado que San Pablo deja atras, un pasado de pecado, el
pasado de ignorar la voluntad de Dios; y ahora el mira hacia la meta que
es Cristo.
La gracia de Dios no esta en el pasado y en los pecados que hemos cometido,
pero en el futuro, en la meta, en el servicio de Nuestro Senor hoy, y en
regocijarnos con El en la meta, en el cielo.
La mujer que fue encontrada en adulterio en el Evangelio de hoy; la
muchedumbre quiere llevarla fuera de la ciudad y apedrearla a morir porque
la ley de Moises decia que cuando un hombre y una mujer son encontrados
en adulterio ellos deben ser llevados a las afueras de la ciudad y matados
para que su pecado se aleje de Israel. Ellos encuentran a la mujer y la
traen ante Nuestro Senor; y mientras la mujer mira a su alrededor, a la
muchedumbre, ella ve que cada persona la desprecia y quieren su muerte.
Todos la desprecian excepto Uno, y este es Aquel que ha de juzgarla, asi
que sus ojos estan fijados en la faz del Juez que es Jesus Nuestro Senor.
Y ahi, en vez de odio, ella ve compasion y ella ve un profundo amor por
ella. Y entonces ella fija todas sus esperanzas en esta faz y en los ojos
del Juez quien la ama. Ella fija todas sus esperanzas en Jesus, el unico
que la puede salvar de la multitud, el unico que puede salvarla de la gente
que esta llena de sed por su sangre.
Como San Pablo, estando frente a Nuestro Senor, acusada, ella ciertamente
no encuentra las cosas de la religion aburridas, ella ciertamente no encuentra
a Nuestro Senor ser aburrido. El es el unico que la puede salvar, El es
el unico que puede darle vida. Su vida depende de El, asi que sus ojos,
su corazon, su mente, su voluntad estan agarrados al corazon de Jesus porque
solo El es su esperanza.
Asi, Nuestro Senor le dice: "Ninguno te condena?", "Ninguno Senor" ella
responde, "Tampoco Yo te condeno, puedes ir, pero desde ahora no peques
mas." Nosotros podemos solo imaginar la alegria con la que la mujer se
fue. Ella se va profundamente transformada, y yo solo puedo imaginarla
diciendose a si misma: "Nunca mas voy a pecar, voy a hacer, con el resto
de mi vida, nada mas que darsela a Aquel que me ha dado vida. Me dijo que
no peque mas y por supuesto que nunca mas pecare, El me salvo. Nada es
tan importante como El."
La tradicion nos dice que ella estuvo presente en la tumba de Nuestro
Senor Jesus en la manana de Pascua cuando El resucito de entre los muertos.
Nuestro Senor la eleva de ser una adultera a ser testigo de la resurreccion
en beneficio de toda la humanidad. Solamente Jesus la ama, solamente el
tiene el poder de perdonarla y solamente a El da ella su primer amor y
su primera obediencia.
Ciertamente ella nunca mas encontro las cosas de religion ser aburridas;
para ella estas son cosas de vida o muerte. Y asi lo son para nosotros.
Si nos encontramos aburridos por las cosas de Dios, e incluso por el
pensamiento de oracion con Dios, o en el darnos a nosotros mismos a Dios,
pedimos que El nos ensene cuan pecadores somos, cuan debiles somos, que
como San Pablo en su caballo y la mujer frente a la multitud, nosotros
necesitamos a Dios!
Y aquello que necesitamos nunca encontramos aburrido. Pidamos a Dios
que nos de la conviccion de que tu y yo necesitamos a Nuestro Senor asi
como necesitamos el aire mismo e incluso mas.
La llave para nosotros en el mundo moderno es esta: San Pablo y esta mujer estan completamente maravillados por la grandeza del perdon de Dios, y comparado a esto, nada mas en el mundo importa mucho. Ellos abandonan todo como insignificante en comparacion a Nuestro Senor Jesucristo.
De esta manera, ustedes y yo, por todos los medios posibles nos acercamos
al Sacramento de Confesion, nos acercamos al trono de la justicia de Jesus,
en esta temporada de Cuaresma, asi como la mujer encontrada en adulterio;
nuestros pecados son diferentes, pero nuestra culpa es la misma.
Venimos frente a nuesto Senor, y una vez perdonados miramos hacia adelante
y nunca atras. Nos dirigimos hacia Jesucristo, y cualquier mirada hacia
atras, hacia las cosas de este mundo, hacia nuestros pecados pasados solo
puede herirnos, pues nuestro pecado pasado es perdonado y para nosotros
solo esta Cristo Jesus, Nuestro Senor.
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